Siempre paga Abel Pintos, y con alto interés, toda inversión que se pueda apostar por él. Cada recital retribuye con creces las expectativas de su público, y es generoso con otros artistas, tal como lo fueron con él en sus primeros años, cuando era un niño.

“Todas las noches que tuve la oportunidad de acompañar a León (Gieco) de gira las recuerdo siempre con mucho amor, felicidad, y sobre todas las cosas, con mucho agradecimiento”, confesó.

Dijo que además de darles un espacio muy importante para la difusión de su música, lo dotaron de experiencias que no hubiera podido pagar en ninguna universidad del mundo.

En esta gira, todo eso le vuelve de una forma especial, porque está devolviendo parte de lo recibido al darle un espacio en cada festival a un amigo mendocino, Sebastián Garay, con quien va a empezar a trabajar en la producción de su disco. Este músico lleva 15 años de trayectoria en Cuyo, y Abel lo está haciendo conocer el país.

“Cuando a Sebastián lo invito a cantar, y un festival le da un espacio, lo veo como me veía yo cuando me permitían subir a un escenario con León”. En Villa María lo invitó para compartir La flor azul.

También contó, antes del show, que empezará a trabajar y apoyar al armoniquista villamariense Fabricio Rodrigo, quien de todos modos ya tiene un camino recorrido por festivales de todo el país.

Abel Pintos abrió su show pasada la una de la madrugada de este lunes con El adivino, Aquí te espero y Pájaro cantor, muy bien abrazado por la banda que dirige su hermano Ariel.

Oncemil, Cómo te extraño, Mariposa y Quiero cantar estuvieron dentro de un repertorio de casi dos horas para cerrar la tercera noche, que cumplió, como las anteriores, con agotar todas las ubicaciones.

Yendo hacia el final cantó Cactus, de Gustavo Cerati, nombre que estuvo presente toda la noche, desde la banda tributo que abrió la noche, hasta el recuerdo que dejó Mon Laferte, invitada a la gira homenaje de Soda Stereo. La chilena contó que Bocanada fue el disco que le abrió la puerta al mundo Cerati, aunque su oído ya registraba a su madre escuchando abundantes de horas los temas del trío argentino.

Esperado reencuentroLos inoxidables Decadentes habían antecedido a Abel con su fiesta de hits que ya son engranajes indispensables de todo lo que pretenda ser a una fiesta. Después de su paso por Cosquín Rock, se reencontraron aquí con Mon Laferte para hacer el esperado dueto en el tema Amor.

La lista de no esquivó ningún clásico, y puso sobre el escenario a temas como Somos, Cómo me voy a olvidar, Los piratas, El gran señor, Vení Raquel, hasta que todo explotó con El murguero.

La tercera noche del Festival de Peñas fue intensa, pagó con creses lo que se esperaba de ella, y permitió atesorar experiencias y recuerdos de lo más preciados en lo musical.  

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Abel Pintos, siempre cumplidor y generoso. Villa María no fue la excepción. Fotos: La Voz.
Abel Pintos, siempre cumplidor y generoso. Villa María no fue la excepción. Fotos: La Voz.