El Papa ha definido la oración como una “semilla de vida” ya que sobre todo, en los momentos difíciles, es “el refugio del hombre ante la ola de maldad que crece en el mundo”, al tiempo que lamentado que haya “niños que no saben santiguarse”.

“La oración siembra vida. Por eso es tan importante enseñar a los niños a rezar. Me duele cuando encuentro niños que no saben santiguarse. Enseñadles a santiguarse bien. Después, pueden olvidarse, pero eso permanece en el corazón, porque es una semilla de vida”, ha señalado el Papa durante la audiencia general de este miércoles que ha rezado en una sala del Palacio Apostólico sin fieles y respetando las distancias de seguridad para evitar el avance del contagio del coronavirus con los sacerdotes que traductores del Evangelio del día.

El Santo Padre ha continuado con el ciclo de catequesis sobre la oración al destacar que las personas capaces de rezar a Dios “con sinceridad” son también “capaces de escribir de otra manera el destino del hombre”.

El Papa ha relatado durante su alocución la historia de un jefe de Gobierno “importante de hace tiempo” que era “ateo y no tenía sentido religioso” pero cuya abuela rezaba. “De niño, oyó a la abuela que rezaba y le quedó en el corazón. Y en un momento difícil de su vida ese recuerdo le volvió y volvió a rezar con lo que decía la abuela y allí encontró a Jesús…La oración siembra vida”, ha dicho el pontífice.

El Santo Padre ha constatado cómo “la oración es vivida por una multitud de justos y el poder de Dios pasa por estos hombres y mujeres” si bien ha añadido que, a menudo, son “incomprendidos o marginados por sus contemporáneos”. Sin embargo, ha destacado su oración “trasforma el desierto del odio en un oasis de vida y paz”.

Por ello ha invitado a redescubrir la fuerza de la oración. “Que el Señor sane a este mundo de sus dolencias y a nosotros nos haga experimentar la alegría de la salvación”, ha manifestado finalmente.

(AP/Archivo).