Fito Páez comenta tema por tema La conquista del espacio, “un disco lleno de contradicciones”

El viernes pasado, al momento de celebrar su cumpleaños 57, Fito Páez lanzó La conquista del espacio, su nuevo álbum que demandó sesiones de grabación en varios estudios estadounidenses (Capitol Studio, Hollywood;  Ocean Way Nashville Studio, Nashville; e Igloo Music, Burbank). 

La obra cuenta con nueve canciones inéditas, todas compuestas por Fito excepto Ey, You!, en el que el rosarino compartió impulsos con Hernán “Mala Fama” Coronel. 

La producción artística estuvo a cargo de Diego Olivero, Gustavo Borner y el mismo Páez. 

Además de los músicos de su banda (Diego Olivero, Juani Agüero y Juan Absatz), el álbum cuenta con el retorno del histórico bajista Guillermo Vadalá y la participación del baterista californiano Abraham Laboriel Jr., quien hoy se desempeña como músico estable de Paul McCartney. 

También hay músicos invitados: Juanes, Lali, María Campos, Ca7riel, Franco Saglietti, Mateo Sujatovich, Hernán “Mala Fama” Coronel y Nacho Godoy.

La orquestación y dirección de la Nashville Music Scoring Orchestra fue realizada por Ezequiel Silverstein, con arreglos de cuerdas de Fito.

“Este álbum nació incorrecto, está lleno de contradicciones, no hay nada a favor de ningún progresismo, sólo hablo a favor de la libertad y que en el centro del caos vive el corazón de la fiesta”, fundamentó Páez en una nota de prensa, en la que también deja consideraciones sobre cada una de las canciones de La conquista del espacio

1. La conquista del espacio: “Todo arrancó en un enero en Córdoba,  donde grabé algunas cápsulas, ideas y demos. Luego de unos meses, en otra ciudad, esta vez en Trancoso (Brasil), vuelvo a escuchar todo y se empieza a hacer la ‘salsa’. Junto a Diego Olivero nos metimos en cada ‘germen’ para desmenuzar ese material. Luego en Buenos Aires, sobre la estructura se pensó en las cuerdas que determinó que eso era una canción épica, con un texto épico, contando algo hermoso sobre el momento que vivimos y esa cápsula se convertiría en una cápsula invisible que nos lleve a la conquista del espacio”.

2. Resucitar: “Una canción donde la influencia viene de Paul McCartney. Diego Olivero, que es un gran artista, estuvo encerrado varios días con los arreglos de este tema. El clima y la cuerda me generaron algo esotérico y macabro ligado a la muerte, el video pone todo en duda… Las sonoridades disparan ideas sobre las letras. La letra al final se torna ambigua: ‘No es fácil vivir con el dolor que te causé, pero empiezo a sentirme bien’.

3. Las cosas que me hacen bien: “Con Diego (Olivero) queríamos un momento de relax y abandono, sin tanta vuelta armónica. De un tema que teníamos en Brasil él tuvo la habilidad, como productor, que salgan dos canciones y ésta es una de ellas. Es como soltar amarras. La letra dice: ‘Entonces vamos con la cumbia, con la misa, el perreo, el Fernet con Coca Cola y la Coneja también’”.

4. La canción de las bestias: “Un tema de tinte acústico donde ‘la bestia es el tipo que lleva el peso, el esclavo’, ahí me represento yo y ahí veo a todos los seres humanos. Todos somos bestias. Hasta el más inmundo asesino tiene un corazón y eso tiene un valor. Está contado en primera persona: yo soy la bestia, me hago cargo, por eso es que me emociona tanto la canción”.

5. Gente en la calle: Acá suma su voz Lali que alguna vez había compartido escenario con Fito. “La cápsula del estribillo la teníamos de Córdoba. Hasta que la frase ‘Gente de la calle cayó sola’ y la letra salió casi entera. Hablaba de algo que todos conocemos y pasa en todas las ciudades del mundo, tanta gente durmiendo en la calle. Era una melodía hermosa pero con una historia terrible, eso sucede también con las canciones que hago”.

6. Ey, You!: “Este tema pasó por muchas opciones y letras posibles hasta que en Los Ángeles me agarró un chifle medio Lamborghiniano, y empecé a hablar sobre la violencia en general con un texto que era muchísimo más largo. Y le mandé todo a Hernán (de Mala Fama) y le cuento de qué va la canción y me dice: ‘este tema tiene que ser para bailar y hablar de los tipos que les pegan a las minas’. Él limpió todo en forma magistral y me pasó un texto con jerga medio patibularia. Al final el tema genera un espacio vital para bailar, más allá que nombra algo terrible”.

7. Nadie es de nadie: “Hay algo sesentero, tipo flower power, con situaciones en que la gente se puede llegar a asustar. A veces te salís de las normas y hacés un quilombo bárbaro. No todos estamos en la búsqueda de las libertades. A veces cuando invitás a la gente a la libertad muchos salen corriendo. Yo los miro siempre con mi trago en la mano y cada tanto les toco el piano”.

8. Maelström: “Aparece como una canción medio de Elton John, ligada a un hombre con problemas de pareja. La figura de Maelström viene de un cuento de Edgard Allan Poe, Un descenso al Maelström, relacionado con una tormenta que se da en los fiordos de Noruega. La metáfora tiene que ver con que todos entramos al Maelström con una vida llena de quilombos y algunos tenemos la suerte de salir. Ojalá que la curiosidad por la palabra lleve a que descubran a un escritor como Poe”.

9. Todo se olvida: “Esta canción arranca con ‘Amor es el mejor sentimiento, amor es la palabra perfecta, amar es sagrado, amar es lo único que te dará libertad’ y ahí está todo, ahí está el corazón del álbum. ‘Las luces de mi barrio, son las luces de mi vida, las de mi eternidad’, posiblemente sean las influencias de los grandes escritores del tango. Y termina con ‘y sigo cantando, abrazado a la música, y todas las noches doy la bienvenida, sigamos bailando amor, después todo se olvida’. Y al final de todo esto, aparece un tipo con una máquina de escribir, y ahí hay algo hermoso que tiene el álbum de redención sobre esa idea tan agnóstica y brutal”. 

Fito Páez volvió al ruedo con un disco de 9 canciones. Una duración a tono con los tiempos. (Sony Music)