Cómo impacta la crisis del petróleo en el biodiésel argentino

La soja es una de las producciones que recibió las esquirlas de la bomba que representó para la economía mundial la mayor caída en el valor del petróleo desde 1991.

Si bien este martes recuperaba terreno tras caer hasta siete dólares por tonelada en el arranque de la semana, fue un golpe más para una cotización internacional de la oleaginosa que está en uno de sus valores más bajos en más de una década.

Paralelamente, esta crisis del petróleo también perjudica a uno de los principales subproductos que se obtienen con la industrialización de las semillas de soja: el biodiésel.

Este biocombustible es un sustituto del petróleo que pierde competitividad y prácticamente queda fuera de juego si el precio internacional del crudo se derrumba, como ocurrió el último domingo.

“La caída del petróleo es una muy mala noticia para el sector”, reconoció, sin vueltas, el presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja) y extitular de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), Luis Zubizarreta. 

Durante una conferencia que ofreció junto con sus pares de las cadenas del maíz (Maizar), trigo (ArgenTrigo) y girasol (Asagir), en el marco de la feria Expoagro, dijo que constituye un dolor de cabeza en “un mundo que demanda sustentabilidad y en el que Argentina tiene un enorme potencial para vender energía ‘verde'”.

Externo e interno

El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), Gustavo Idígoras, coincidió con Zubizarreta sobre este panorama negativo y agregó que el impacto puede sentirse con más fuerza en las pequeñas y medianas empresas que procesan soja en el interior del país y les venden el biodiésel a las petroleras que operan en la Argentina, para que “corten” el 10 por ciento del gasoil.

“Hay que dividir esto en dos partes: el mercado de exportación va a seguir activo porque países importadores europeos, que son nuestro único mercado hoy, tienen la obligatoriedad de comprarlo todos los meses para cumplir un cupo, sin importar el precio del barril. Por lo tanto, las petroleras tendrán que asumir las pérdidas, pero en Europa”, explicó Idígoras a La Voz.

De esta manera, es en el mercado interno donde surgen los problemas. “La fórmula que se utiliza para establecer el precio del biodiésel que se destina al corte del 10 por ciento puede hacer inviable la producción para las pequeñas y medianas empresas del interior”, advirtió el titular de Ciara. 

Esto es en lo inmediato. En una mirada de mediano y largo plazo, Idígoras consideró que las grandes procesadoras de soja ubicadas a la vera del Paraná, en el Gran Rosario, también sufrirían el impacto.

“Esto deteriora nuestras chances de exportación y reduce las posibilidades de volver a los mercados peruano y norteamericano (cerrados por denuncias de dumping), que por más gestiones que hagamos, tanto a nivel gubernamental como privado, van a tener menos interés en reabrirse por un producto que no puede competir con el petróleo en estas condiciones”, añadió. 

Ley en suspenso

Bajo este panorama, un problema adicional es que este año debe renovarse o modificarse la Ley de Biocombustibles. La Liga Bioenergética, que nuclea a la industria y a los gobiernos de provincias donde se elaboran biodiésel y bioetanol, propone aumentar los cupos de corte en naftas y en gasoil. Pero eso requiere de la aceptación por parte de las petroleras, que son las que deben comprar estos combustibles, y que están complicadas financieramente debido a la política del Gobierno de congelar los precios en el surtidor.

“El debate parlamentario será más difícil aún en un escenario de precios bajos del petróleo”, reconoció Idígoras.

De todos modos, relató su expectativa de que esta crisis no se extienda demasiado. “La actual coyuntura no nos tiene que detener en el camino del futuro, que es hacia la sustitución de los combustibles fósiles por energías renovables. Además, esta coyuntura tiene más razones geopolíticas que económicas; por lo tanto, el precio debería volver a niveles normales, por encima de 50 dólares por barril. El problema es que no sabemos cuándo va a suceder eso”, concluyó Idígoras. 

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Biodiésel. Argentina es uno de los mayores exportadores mundiales. (LA VOZ/Archivo)